Todos los caminos me conducen lejos tuyo. No sé cómo voy a encontrarte, si sé que no estás allí. Te busco, en cada lugar te busco. Te busco, a cada momento te busco. Pero no sé dónde encontrarte. Sé dónde no estás, pero no sé donde sí puedo hallarte.
Cuando nuestros senderos se bifurcaron fue para siempre. No lo supe entonces. Y me cuesta asimilarlo ahora. Vas donde yo no voy. Estás donde no estoy. Opongo resistencias a los desvíos que me empujan muy lejos, pero de nada sirven mis intentos.
Tardes de sol pleno, brisas húmedas de nostalgia, crudeza gélida que lastima, sudestadas otoñales, todo da igual. El tiempo pasa, pero vos no.
He recorrido rincones inhóspitos de la ciudad. Me he enfrentado a mis temores más profundos. Sufrí tu ausencia de un modo desconsolado. Te esperé infructuosamente.
Ahora estoy cansada. Mis expectativas están difusas. Pero en el instante de lucidez que me queda, advierto que ya no recuerdo tu cara. Sé que no estás, que no sé nada de vos, que no voy a saberlo, y siento alivio por ello. Ya no sé dónde vivis, ni cómo sos, ni qué sentís. Desconozco si algún recuerdo te sorprende a veces. Ignoro tus deseos y tus caprichos, ya no comparto tus alegrias ni acompaño tus tristezas. Después de todo, no sé si alguna vez lo he hecho. Sólo sé que no estás, y que aunque no quiera, te espero. Aún cuando me asuste no reconocerte o tenga miedo de verte, aún cuando sé que no estás en Roma, y todos los caminos me conduzcan hacia allá, aún así te espero.
Errante transcurrir entre una palabra y otra. Construcción de sentido que fluye si hay códigos compartidos. Caleidoscopio que muta eternamente en movimiento incesante entre lo que se quiere expresar, lo que se dice y lo que es mejor callar. Puede que al buen entendedor le alcance con pocas palabras. No es este el caso. A veces las palabras no son suficientes, otras logran un lindo resultado que es necesario y urgente compartir. Estos son sólo algunos escritos.
sábado, 25 de septiembre de 2010
No ser
Perdida en el tiempo. También en el espacio. No hay brújula que sirva para construir un destino. Sin orientación, sin esperanzas. Ser. Estar. Permanecer. Despropósito de la naturaleza. Error de cálculo. Donde quiera que vayas hay confusión.
El vacío late, crece. Tiene vida propia. A medida que se expande es aún más doloroso y más cruel. Es infinito. Lentamente a veces, y a gran velocidad la mayoría de las ocasiones, su voracidad es ambiciosa y fagocita grandes tramos de vida. Está por todos lados, un pulpo con tentáculos que asfixian. No hay otra realidad más que la que permite la irrealidad de la supervivencia.
Ecos de un pasado que no acaba. Su presente se desvanece apenas intenta reaccionar. Sabe cuál es su final y cada vez lo siente más cerca. No le importa. No lo entiende tampoco.
Se siente atormentada, toda su vida ha sido así. Vive una dualidad que ya no puede sostener. La pesadilla la ha devorado, y ella ya no sabe quién es.
El vacío late, crece. Tiene vida propia. A medida que se expande es aún más doloroso y más cruel. Es infinito. Lentamente a veces, y a gran velocidad la mayoría de las ocasiones, su voracidad es ambiciosa y fagocita grandes tramos de vida. Está por todos lados, un pulpo con tentáculos que asfixian. No hay otra realidad más que la que permite la irrealidad de la supervivencia.
Ecos de un pasado que no acaba. Su presente se desvanece apenas intenta reaccionar. Sabe cuál es su final y cada vez lo siente más cerca. No le importa. No lo entiende tampoco.
Se siente atormentada, toda su vida ha sido así. Vive una dualidad que ya no puede sostener. La pesadilla la ha devorado, y ella ya no sabe quién es.
jueves, 26 de agosto de 2010
Escritos
Podría arrugar cientos de papeles mientras intento escribir algo decente. La tecnología probablemente haya salvado de la masacre salvaje a miles de árboles a los que mi falta de destreza posiblemente hubiera condenado. Unir una letra a otra e intentar darle un sentido a las palabras, un contenido a las frases, un mensaje al texto. Ensayo y error que no asegura el éxito de la tenacidad.
El cursor va y vuelve. La tecla delete es la más gastada. Nada me deja conforme. Finalmente las palabras me parecen vaciadas de contenido y la conclusión a la que llego es que no hay nada que pueda decir que ya no haya sido dicho. Tonterías que se me ocurren. Burlas de la memoria que traduce burdamente recuerdos en anécdotas insignificantes. Pensamientos que ya no me pertenecen, torpeza que se acrecienta.
El síndrome de la pantalla en blanco me atrapa. Querer decir algo y no saber expresarlo, expresar algo que no es lo que se quería decir. Palabras, montones de palabras amontonadas en un territorio indómito que me rehuye, que esquivan el viento y que me abandonan.
El cursor va y vuelve. La tecla delete es la más gastada. Nada me deja conforme. Finalmente las palabras me parecen vaciadas de contenido y la conclusión a la que llego es que no hay nada que pueda decir que ya no haya sido dicho. Tonterías que se me ocurren. Burlas de la memoria que traduce burdamente recuerdos en anécdotas insignificantes. Pensamientos que ya no me pertenecen, torpeza que se acrecienta.
El síndrome de la pantalla en blanco me atrapa. Querer decir algo y no saber expresarlo, expresar algo que no es lo que se quería decir. Palabras, montones de palabras amontonadas en un territorio indómito que me rehuye, que esquivan el viento y que me abandonan.
miércoles, 28 de julio de 2010
Piano
Una tecla, luego otra. Lentamente van conformando una melodía que suena espaciada, que va dibujándose despacito. Adquiere formas indefinidamente tiernas. En simultáneo una gota, luego otra, se van adhiriendo a los gélidos vidrios de la ventana hasta cubrirla toda. La oscuridad aporta un manto de soledad y nostalgia. Adivino tu sombra que se mantiene distante en la habitación contigua. Afuera hace frío. Adentro vamos construyendo un microclima que nos une lentamente también .
Escucho una voz que me embriaga de una forma poco frecuente. Me resulta irresistible. El relato armónico de frases breves, de sensaciones que nos identifican nos dan un escenario ideal para el encuentro. Estás ahí, dejándote llevar por tus pensamientos, sintiéndote parte de un universo que nadie más que nosotros conoce. Te sentís en tu casa, y me sabés parte de tu vida. Suena el piano, me abrazás y nos quedamos escuchando el repiqueteo de gotas en la ventana, el golpeteo del viento enfurecido, la música, nuestro silencio. Me abrazás largamente, y sin decirme nada, me regalás uno de los momentos más intensos que cabe en un recuerdo.
Luego, todo se transforma en oscuridad y silencio. Imágenes difusas me confirman que tu esencia se fue con el viento. Sin embargo, a lo lejos, muy tenue y muy suave, sé que todavía puedo escuchar algunos acordes. Y vos también.
Escucho una voz que me embriaga de una forma poco frecuente. Me resulta irresistible. El relato armónico de frases breves, de sensaciones que nos identifican nos dan un escenario ideal para el encuentro. Estás ahí, dejándote llevar por tus pensamientos, sintiéndote parte de un universo que nadie más que nosotros conoce. Te sentís en tu casa, y me sabés parte de tu vida. Suena el piano, me abrazás y nos quedamos escuchando el repiqueteo de gotas en la ventana, el golpeteo del viento enfurecido, la música, nuestro silencio. Me abrazás largamente, y sin decirme nada, me regalás uno de los momentos más intensos que cabe en un recuerdo.
Luego, todo se transforma en oscuridad y silencio. Imágenes difusas me confirman que tu esencia se fue con el viento. Sin embargo, a lo lejos, muy tenue y muy suave, sé que todavía puedo escuchar algunos acordes. Y vos también.
lunes, 5 de julio de 2010
Tecnologia
Cuando lo obsoleto pierde fuerza hay sin embargo una fuerza que lo hace permanente. Recuerdos que no se van. Objetos que no se tiran. Cambios que se dilatan.
Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada, diría Charly. Es difícil desatar los nudos que nos ligan a cosas, personas, sentimientos, sensaciones que nos atraviesan y sin embargo siguen su rumbo.
Desapego a lo material dirán los budistas y seguidores de filosofías orientales, y no tanto. Aferrarse a los propios objetivos y seguir adelante, impulsarán los adeptos a los libros de autoayuda y el marketing de uno mismo.
Confusiones del ser y sus circunstancias. Deambular entre extremos o afiliarse al partido del centro, un gris que se mantiene entero frente a cualquier ataque. Mecanismo de defensa cuyas barreras de contención a veces permiten filtraciones y toda la estructura tiembla.
Renovar la tecnología es empezar por algún lugar. De alguna manera obliga a cambiar la cabeza, procurar nuevas destrezas, aprender nuevas habilidades. Atravesar el túnel del tiempo de apenas un par de años. Todo lo necesario para el confort de la vida moderna al alcance de la mano. Necesidades que luego serán reemplazadas por otras. Satisfacción momentánea con fecha de vencimiento, probablemente anterior incluso que la última cuota de un plan de pagos. Curiosa forma de adquirir realización personal.
Comprender la necesidad de renovar los objetos que nos rodean nos lleva a entender que a veces es imprescindible el cambio en el entorno. Las personas que nos rodean ya no son las mismas que nos rodeaban tiempo atrás, ni serán las mismas, probablemente que nos acompañen después. En algún lugar los senderos se bifurcan.
No es fácil identificar el preludio de la separación. Pero tanta renovación me invita a alejarme de vos.
Cuando el mundo tira para abajo es mejor no estar atado a nada, diría Charly. Es difícil desatar los nudos que nos ligan a cosas, personas, sentimientos, sensaciones que nos atraviesan y sin embargo siguen su rumbo.
Desapego a lo material dirán los budistas y seguidores de filosofías orientales, y no tanto. Aferrarse a los propios objetivos y seguir adelante, impulsarán los adeptos a los libros de autoayuda y el marketing de uno mismo.
Confusiones del ser y sus circunstancias. Deambular entre extremos o afiliarse al partido del centro, un gris que se mantiene entero frente a cualquier ataque. Mecanismo de defensa cuyas barreras de contención a veces permiten filtraciones y toda la estructura tiembla.
Renovar la tecnología es empezar por algún lugar. De alguna manera obliga a cambiar la cabeza, procurar nuevas destrezas, aprender nuevas habilidades. Atravesar el túnel del tiempo de apenas un par de años. Todo lo necesario para el confort de la vida moderna al alcance de la mano. Necesidades que luego serán reemplazadas por otras. Satisfacción momentánea con fecha de vencimiento, probablemente anterior incluso que la última cuota de un plan de pagos. Curiosa forma de adquirir realización personal.
Comprender la necesidad de renovar los objetos que nos rodean nos lleva a entender que a veces es imprescindible el cambio en el entorno. Las personas que nos rodean ya no son las mismas que nos rodeaban tiempo atrás, ni serán las mismas, probablemente que nos acompañen después. En algún lugar los senderos se bifurcan.
No es fácil identificar el preludio de la separación. Pero tanta renovación me invita a alejarme de vos.
Patetica
Escucho la música que compartíamos y no puedo evitar la nostalgia. Ya entonces me transmitía una sensación de nostalgia y soledad que no alcanzaba a comprender por qué calaba tan hondo aún en tu compañía. Atardeceres tirados en el sillón con ganas de ninguna otra cosa más que escuchar la música y dejarnos llevar por sus acordes y nuestras caricias.
Encontré el disco buscando otras cosas. Hacía tanto que no escuchaba esa música. No la hubiera conocido si no era a través tuyo. La última vez que compartimos un momento juntos con esas canciones de fondo no pude evitar las lágrimas, como no puedo evitarlas ahora. Entonces apagaste el equipo y ya no hubo música, como no hubo nada de lo que habíamos conocido juntos.
A veces cuando te recuerdo me encuentro con el patetismo de una imagen que me llena de amargura. Me falta comprensión en esos instantes que suelen ser eternos. Esclava de un tiempo que pasa y de fantasías que no se hacen realidad, observo pasar la vida a través de las arrugas que se dibujan lentamente en mi rostro.
Maldita bisagra la que divide el antes y el después. Magia misteriosa que derrumba presagios y abre paso a pesadillas inimaginables. Secretos que se hunden en la profundidad del ser. Respuestas que nunca van a llegar.
Encontré el disco buscando otras cosas. Hacía tanto que no escuchaba esa música. No la hubiera conocido si no era a través tuyo. La última vez que compartimos un momento juntos con esas canciones de fondo no pude evitar las lágrimas, como no puedo evitarlas ahora. Entonces apagaste el equipo y ya no hubo música, como no hubo nada de lo que habíamos conocido juntos.
A veces cuando te recuerdo me encuentro con el patetismo de una imagen que me llena de amargura. Me falta comprensión en esos instantes que suelen ser eternos. Esclava de un tiempo que pasa y de fantasías que no se hacen realidad, observo pasar la vida a través de las arrugas que se dibujan lentamente en mi rostro.
Maldita bisagra la que divide el antes y el después. Magia misteriosa que derrumba presagios y abre paso a pesadillas inimaginables. Secretos que se hunden en la profundidad del ser. Respuestas que nunca van a llegar.
Pasado
La mirada lo dice todo. Esa mirada suya que está empañada de ayer. Se extravía a veces. Reconozco en esa pérdida una inevitable fuga hacia el pasado. La escucho hablar y es como si el abismo siguiera llamándola a arrojarse sin miramientos, en un acto de decisión infinito que la deja sin aire, le hincha el pecho hasta explotar y la deja caer con peso de plomo para hacerse añicos una vez más.
Sus palabras se entrecortan. Se nota el nudo que tiene en la garganta. Hace esfuerzos por disimular la humedad de sus ojos. El tiempo es su calvario. No ha aprendido a vivir de otro modo. Un halo de soledad la embarga, la inunda, la rodea, la absorbe continuamente a pesar del lento transcurrir de los inviernos que le han congelado en tantas ocasiones el alma.
La resignación no termina de dibujarse en ese rostro de arrugas incipientes. La veo distante y aunque lo intento no puedo imaginar cuáles son los pensamientos que la embargan. Sé que construyó respuestas imaginarias para aquellas preguntas para las cuales la providencia no le ha dado respuesta. Aprendió, sí, que en ocasiones no tiene sentido hablar. Quizás no haya ahorrado en tantas cosas como en palabras. Su mutismo le otorga un halo de misterio que seduce a las curiosidades más ansiosas. Sin embargo no hay nada extraño detrás de ese rostro sin sonrisas.
Alguna vez me dijo que su vida había concluido en el mismo instante en que descubrió que nunca más podría reconstruir los fragmentos en los que se había convertido su corazón básicamente porque ya no podría soportar ninguna otra fisura. No lo creí entonces. Me pareció una exageración producto de su reciente decepción. Sin embargo, desde entonces no he visto en ella más que a un fantasma. Comprobé con el tiempo que era un ser sin alma. Deambuló anestesiada por todos los círculos del infierno, sin embargo su castigo peor fue no haber podido jamás perder la memoria de todos aquellos recuerdos que la atormentaban y que aunque los deseara con toda ansiedad, nunca más iban a hacerse realidad. Muy tarde aprendió que cuando una oportunidad se desperdicia, no se puede volver atrás.
Sus palabras se entrecortan. Se nota el nudo que tiene en la garganta. Hace esfuerzos por disimular la humedad de sus ojos. El tiempo es su calvario. No ha aprendido a vivir de otro modo. Un halo de soledad la embarga, la inunda, la rodea, la absorbe continuamente a pesar del lento transcurrir de los inviernos que le han congelado en tantas ocasiones el alma.
La resignación no termina de dibujarse en ese rostro de arrugas incipientes. La veo distante y aunque lo intento no puedo imaginar cuáles son los pensamientos que la embargan. Sé que construyó respuestas imaginarias para aquellas preguntas para las cuales la providencia no le ha dado respuesta. Aprendió, sí, que en ocasiones no tiene sentido hablar. Quizás no haya ahorrado en tantas cosas como en palabras. Su mutismo le otorga un halo de misterio que seduce a las curiosidades más ansiosas. Sin embargo no hay nada extraño detrás de ese rostro sin sonrisas.
Alguna vez me dijo que su vida había concluido en el mismo instante en que descubrió que nunca más podría reconstruir los fragmentos en los que se había convertido su corazón básicamente porque ya no podría soportar ninguna otra fisura. No lo creí entonces. Me pareció una exageración producto de su reciente decepción. Sin embargo, desde entonces no he visto en ella más que a un fantasma. Comprobé con el tiempo que era un ser sin alma. Deambuló anestesiada por todos los círculos del infierno, sin embargo su castigo peor fue no haber podido jamás perder la memoria de todos aquellos recuerdos que la atormentaban y que aunque los deseara con toda ansiedad, nunca más iban a hacerse realidad. Muy tarde aprendió que cuando una oportunidad se desperdicia, no se puede volver atrás.
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